II- THE GERMANS

La primera vez que Alex Mofa Gang visitó Sudamérica, eran siete. Sascha es el líder de la manada, un alemán del Este, lo que es mucho decir. Sus compañeros occidentales tienen un tono rozagante, el brillo rojizo que da el Estado de bienestar, los niños que desayunan cereales y jugo todas la mañanas se vuelven alemanes fuertes y sanos; del otro lado las cosas no eran tan fáciles. Sascha entendió, desde pequeño, que el mundo es un lugar oscuro. El Muro de Berlín cayó cuando Sascha empezaba su adolescencia pero su sombra se sigue proyectando en la mirada de mi hermano alemán.

 

Roscher es el bajista y el hermano menor de Sascha. Un sujeto amable, tranquilo y con un aire misterioso, quizás porque es, de todos, el que habla menos inglés; quizás porque era más chico y le quedó un muro adentro. Sólo come carne y papas. Eso nos complicó algunas comidas, nada que no se pueda resolver, pero por algún motivo no todos los carritos de Montevideo entienden qué quiere decir "solamente la hamburguesa y el pan".

Michi es un baterista que toca con precisión germana: sobre su pulso podría construirse un sistema horario nuevo y nadie jamás estaría perdido. Es difícil pensar que un sujeto tan flaco y tan cariñoso pude tocar la batería con la fuerza con la que toca Michi, pero, se sabe, todos los caminos están empedrados de prejuicios erróneos.

 

Tommy es el más chico. Pocas veces vi un guitarrista con la exactitud y la fuerza de Tommy. En realidad, pocas veces vi una banda con la exactitud y la fuerza de Alex Mofa Gang. El asunto es que Tommy es una bestia rubia, el azote de los mares del norte. En un mundo justo nadie podría tocar como Tommy y al mismo tiempo ser tan atractivo, pero el mundo no es un lugar justo y Tommy, por otra parte, se merece todo lo que tiene, incluyendo esa Deusenberg negra, una guitarra que parece un cadillac con cuerdas, y que despierta tantos suspiros como su dueño.

 

Matze es un tipo fácil, graciocísimo, con una voz grave que es como un abrazo y una sonrisa absoluta. En Alex Mofa Gang toca la guitarra y el teclado, pero podría tocar cualquier instrumento que un humano pueda crear y además canta. Todos ellos cantan. He sido testigo de cómo una decena de técnicos argentinos y uruguayos quedaron congelados como niños cuando Alex Mofa Gang, al costado del escenario y con veintidosmil personas esperando a La Vela Puerca, cerró el círculo y entonó, con un hermoso arreglo de cinco voces, la tontísima canción alemana Bodo mit dem Bagger, de Mike Krüger.

 

Matze fue el primero que me hizo reír y darme cuenta que lo íbamos a pasar bien. Cuando llegaron al aeropuerto, después de hacer el conteo de los bultos que llevaban (siempre hay que contar los bultos, SIEMPRE), festejaron haber llegado con vida y que todo el equipaje estuviera a salvo de una forma tan simple como alemana: alguien cuenta hasta tres sin previo aviso y en voz alta: eine, swei, drei, y todos, con una exactitud a la que no me acostumbro ni siquiera después de haberlo hecho con ellos infinidad de veces, dan un aplauso, una palma exacta, fuertísima, que deja el aire temblando.

 

Cuando ejecutaron su ritual en el aeropuerto de Carrasco, todos los presentes se dieron vuelta a mirarnos, sorprendidos y algo asustados. Matze sonrió, levantó los hombros y las manos con las palmas hacia arriba, negando con la cabeza, mientras que, con su voz grave y su acento extraño, se disculpó con un simple: 

-The Germans...

¿Qué podía salir mal?

El equipo se completó, esa primera vez, con Vicktor (The Russian, parece que no hay que darle vodka), un fotógrafo que es un gran amigo de la banda y además hace unas fotos hermosas, y Ole, un sonidista como nunca escuché, con el que nos llevó unos días entendernos (es frío al principio) pero con el que terminamos abrazados en la puerta de un hotel en buenos aires (-Sleep tight, Ernesto, you´re great guy). 

Ni Ole, ni Viktor estaban la segunda vez que nos vimos en Argentina, en noviembre de este año, los extrañé, pero nos mantenemos contacto a través un de grupo de whatsapp desde la primera visita, ese grupo creado por Sascha se llama "Vamos Arribaaaaa!!!", un espacio donde las cosas se dicen en inglés, en castellano y en alemán, además del universal idioma de los emojis y que dejamos vivo para no perder el contacto, porque de verdad nos hicimos amigos. Lo que no sabía, era que a través de ese grupo, un año después de creado, nos llegaría el llamado de la aventura, no solo vamos arriba, vamos a alemania... ya nos vamos.